Exoesqueletos que ayudan a caminar, lápices que diagnostican enfermedades… detrás de cada tecnología médica hay mucho de diseño: un nicho de salidas laborales para diseñadores de producto e ingenieros de todas las especialidades.

(NOTA: Puedes leer esta historia en inglés en el blog de Moebio en Medium).

En Europa hay actualmente 27.000 empresas de tecnologías médicas que dan trabajo a 675.000 personas según Medtech Europe.

Una de ellas es Neuroelectrics, empresa barcelonesa de tecnologías médicas (medtech) autora del dispositivo con aspecto de casco futurista que acompaña estas líneas.  Ganador del premio de diseño Red Dot Award, mide las señales cerebrales y las utiliza como medio de interacción entre el paciente y la máquina, lo que permite estudiar la epilepsia o el sueño, entre otras aplicaciones. “El diseño de producto es un punto diferenciador de nuestros dispositivos”, destaca el ingeniero Alberto Bardají, mánager técnico de Neuroelectrics Barcelona. Para ello, la empresa cuenta con diseñadores de producto en plantilla y agencias especializadas.

La empresa Xkelet, de Baarcelona, desarrolla férulas impresas en 3D. “Trabajar en el sector salud es un reto para ingenieros y diseñadores, ya que los productos deben tener un valor funcional real que impacta en las personas”, recuerda el diseñador Jordi Tura, CEO de Xkelet.

También hay diseño e ingeniería detrás de New Born Solutions, que ha creado un dispositivo que detecta la meningitis infantil de forma no invasiva en 3 segundos. “El diseño es esencial para que se acople a la piel y sea fiable, y también para que el usuario tanga predisposición a utilizarlo”, explica el ingeniero Javier Jiménez, CEO de la firma catalana. La empresa diseñó el dispositivo junto a la agencia Stimulo. “El sector médico requiere diseñadores con perfiles de espectro amplio, que se desenvuelvan tanto a la hora de entender al usuario como a la hora de crear soluciones de diseño eficaces y eficientes, con capacidad de liderazgo y trabajo en equipo”, destaca Ramón Martínez, graduado en Diseño Industrial y director estratégico de Stimulo.

Para los que busquen una salida profesional global, el diseño en salud abre puertas internacionales. Así lo demuestra el barcelonés Pablo Pantaleoni, uno de los muchos europeos que trabajan en la oficina de Silicon Valley de la firma de diseño global IDEO. “Trabajamos para todo tipo de organizaciones de salud como hospitales, aseguradoras, farmacéuticas o fabricantes de dispositivos –explica Pantaleoni, director de Digital Health en IDEO Palo Alto-. Nuestros proyectos que tienen un impacto real en la vida de la gente: ver las reacciones de los pacientes interactuando con nuestros prototipos es la parte más gratificante de mi trabajo”.

 

La clave: formarse en biodiseño

La Universidad de Stanford creó en 2001 el biodiseño, metodología en la que los alumnos participan en la vida cotidiana de hospitales para detectar in situ necesidades clínicas no satisfechas como base para diseñar nuevos productos o servicios. Barcelona acoge uno de los cuatro únicos programas de biodiseño impartidos en Europa: Design Health Barcelona (d·HEALTH Barcelona), postgrado impulsado por Biocat e inspirado en el prestigioso Stanford University’s Biodesign Fellowship, que se dirige a titulados en ingeniería, diseño, empresa o ciencias. El 90% de los ex alumnos encuentra empleo en el sector salud y el 48% funda su propia startup. Los alumnos de Design Health Barcelona experimentan un ciclo completo de innovación, desde la identificación de la necesidad hasta el diseño y prototipado de la solución, mientras se forman en ámbitos como el design thinking. La próxima edición comienza en enero de 2019 y ya se ha abierto la selección de estudiantes: Más información en dhealthbarcelona2019.com.

 

Marc Benet

Marc Benet, ingeniero técnico en Diseño Industrial, cursó el postgrado Design Health Barcelona. A partir de una necesidad detectada durante el programa, fundó junto a sus compañeros la empresa MowooT y comercializan un dispositivo que imita el masaje de colon para paliar el estreñimiento crónico. “El sector salud necesita mentes creativas que no estén viciadas con los procedimientos establecidos y puedan aportar ideas rompedoras, como los diseñadores de producto”.

 

Anna Echegaray

Anna Echegaray estudió Ingeniería de telecomunicaciones y Diseño de Producto. Tras pasar por el postgrado Design Health Barcelona fundó con una compañera el proyecto My-qup, que desarrolla un dispositivo contra la incontinencia fecal. “El diseño lo es todo para nuestro proyecto, ya que es lo que lo diferencia de la competencia”, destaca. Además, trabaja como diseñadora de herramientas de digital health para pacientes y facultativos en la firma DKV.

 

 

PD- Si tienes formación en ingeniería, diseño, ciencias de la vida o empresa, y te interesa trabajar o emprender en salud, ya está abierta la selección de participantes para la sexta edición de Design Health Barcelona (d·HEALTH Barcelona),  programa de postgrado para desarrollar innovadores y emprendedores en el sector salud, que arranca en enero de 2019. El 90 % de los participantes de las ediciones anteriores han encontrado trabajo en el sector salud y un 48% ha fundado su propio proyecto empresarial, muchos de ellos a partir de necesidades clínicas reales no resueltas identificadas durante la inmersión clínica que incluye el programa en hospitales destacados de Barcelona. Más información en la web de Design Health Barcelona (d·HEALTH Barcelona).

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