Anna Echegaray estudió Ingeniería de Telecomunicaciones y Diseño de Producto antes de unirse a d·HEALTH Barcelona, programa de postgrado para formar innovadores y emprendedores en el sector del cuidado de la salud, siguiendo la metodología de biodiseño de Stanford. Como resultado de su inmersión clínica en el Hospital Clínic de Barcelona, cofundó My-qup, donde han desarrollado un dispositivo para la incontinencia fecal. Actualmente combina este proyecto con sus posiciones como diseñadora de procesos de salud digital en DKV y diseñadora de producto en BÜRG&ECH.

 

Un diseñador de producto puede trabajar en muchos sectores. ¿Qué tiene de especial hacer diseño para el sector salud?

Un diseñador de producto puede enfocarse en varias partes del proceso de diseño. Creo que en las primeras fases es muy similar (investigación, conceptualización…). Lo especial aparece en el momento de considerar materiales, formas y, sobre todo, en la fabricación, ya que tienes que tener en cuenta muchas restricciones y regulaciones. En el sector salud, la dificultad se multiplica según el tipo de dispositivo médico. Es decir, los de clase I se pueden hacer, pero los de clase III, que suponen un riesgo mayor… ¡son complicadísimos!

 

El sector salud tiene un impacto directo en las personas. ¿Qué papel juega el paciente a la hora de diseñar un proyecto del sector salud?

No siempre se diseña para el paciente. Por ejemplo, los dispositivos quirúrgicos están centrados en los cirujanos, y los dispositivos de planta se diseñan pensando en las enfermeras. Yo diría que el peso del paciente en el momento de desarrollar un producto no es mayor que el del usuario de cualquier producto. Es posible que en algunos casos de dispositivos debas tener más presente la condición del paciente (por ejemplo, si tiene alguna discapacidad), pero esto también se aplica a productos que no son médicos.

 

Fruto de tu paso por d·HEALTH Barcelona fundaste tu propio proyecto, My-qup, ¿Qué papel juega el diseño en el proyecto?

En el caso de My-qup, el diseño lo es todo. El obturador anal es un concepto para el que ya existen varios productos, y el diseño es la diferenciación respecto a la competencia. Era importante hacerlo de forma profesional y es por eso que diseñamos el producto con el estudio de diseño Nacar.

 

También trabajas en DKV: ¿Qué hace una diseñadora de producto en una mutua de salud?

Investigación (incluida investigación con usuarios), definición de funcionalidades, UX, prototipaje, tests de usuarios… Todo relacionado con herramientas de software, tanto para pacientes como para médicos o profesionales de la salud. Básicamente todo menos la parte de guía de estilo que está muy marcada por la empresa, es decir, nada de la “estética” de la App.

 

PD- Si tienes formación en ingeniería, diseño, ciencias de la vida o empresa, y quieres seguir los pasos de Anna Echegaray y trabajar o emprender en salud, ya está abierta la selección de participantes para la sexta edición de Design Health Barcelona (d·HEALTH Barcelona), programa de postgrado para desarrollar innovadores y emprendedores en el sector salud, que arranca en enero de 2019. El 90% de los participantes de las ediciones anteriores han encontrado trabajo en el sector salud y un 48% ha fundado su propio proyecto empresarial, muchos de ellos a partir de necesidades clínicas reales no resueltas identificadas durante la inmersión clínica que incluye el programa en hospitales destacados de Barcelona. Más información en la web de Design Health Barcelona (d·HEALTH Barcelona).

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